



La clave para prevenir la adicción al juego es educar a las personas sobre los riesgos del juego, especialmente a los grupos vulnerables como los adolescentes y los adultos jóvenes, que son particularmente susceptibles a desarrollar esta adicción debido a la plasticidad cerebral y la adicción a los estimulantes.
Las campañas educativas en escuelas, universidades y redes sociales pueden ayudar a informar a las personas sobre cómo funciona el juego, enfatizando que la «suerte» no es un factor real en y que el «control» es solo un factor del juego.
Además, es muy importante desarrollar habilidades de afrontamiento y manejo del estrés que permitan a las personas lidiar con situaciones difíciles sin recurrir al juego para escapar de la realidad. La detección temprana es muy importante porque cuanto antes se detecten los primeros signos de un problema de juego, más efectiva puede ser la intervención.
En general, los signos de un problema incluyen un aumento en la frecuencia e intensidad del juego, intentos infructuosos de reducir o controlar el tiempo y el dinero gastados en el juego y el uso del juego como una forma de lidiar con emociones negativas como la ansiedad o el estrés.
La familia y los amigos juegan un papel importante en la evaluación inicial. Es común que una persona trate de ocultar los problemas, lo que significa que sus seres más cercanos tienen que seguir comportamientos como un mayor secretismo, una inexplicable falta de dinero, evasión de responsabilidades o descuido en la vida cotidiana.
Desde una perspectiva clínica, la detección temprana se puede lograr mediante la evaluación de riesgos durante el asesoramiento médico y psicológico, especialmente cuando los pacientes presentan síntomas de ansiedad, depresión o dificultad para controlar los impulsos.
Existen cuestionarios especializados, como el South Oaks Gambling Screen (SOGS) o los criterios del DSM-5 para el trastorno del juego, que pueden ayudar a identificar conductas problemáticas con el juego en una etapa temprana.
A nivel de salud pública, incorporar estas evaluaciones en los exámenes regulares de salud mental puede ayudar a identificar a las personas en riesgo antes de que el juego se convierta en un problema. Además, las tecnologías en entornos de juego, como casinos y plataformas de juego en línea, pueden habilitar herramientas de «juego responsable» que alertan a los usuarios cuando están gastando o invirtiendo demasiado tiempo en juegos de azar. Estos sistemas, combinados con programas de autoexclusión, crean barreras adicionales para evitar que el juego se convierta en un problema.