Además, la evidencia científica recoge desde hace años que los mecanismos cerebrales implicados
en la ludopatía son los mismos que cuando hay una adicción a una sustancia. Además de la adicción
al juego, en la actualidad aparece un uso problemático de las Tecnologías de la Información y la
Comunicación (TIC).
De esta forma, define la existencia de trastorno por juego patológico, sea este presencial u ‘on line’,
dentro del cual se englobarían los siguientes: juegos de azar y juegos de apuestas (juegos de ruleta
en vivo, torneos de póker y bingos, así como la ruleta convencional y las apuestas deportivas).
A continuación, define el uso problemático de dispositivos digitales o tecnológicos, siendo todos los
que están implicados por pantallas (móvil, internet y redes sociales).
Los siguientes en la lista de uso problemático serían los de implicación somática –es decir, las que
implican al propio cuerpo–: al sexo, a la comida y al ejercicio físico. Y en último lugar, lo relacionado
con lo social/personal: dependencia emocional.
La guía ha sido elaborada por 35 profesionales de carácter multidisciplinar que se dedican al campo
de las adicciones. Como explica Francisco Arias, coordinador de la guía, «el objetivo es recopilar la
situación actual de las denominadas adicciones conductuales como trastornos mentales específicos
y conocer las estrategias preventivas y de tratamiento que han demostrado utilidad clínica».
Así, añade que es «importante» porque este documento permitirá mejorar la práctica preventiva y
clínica, ya que supondrá un soporte científico para ello, al ofrecer las evidencias científicas
disponibles, tratando de lograr una disminución de la variabilidad profesional, mejorando la calidad
asistencial.
Francisco Pascual, presidente de Socidrogalcohol, asegura que desde la sociedad científica «hay un
compromiso real y continuado» por la investigación y el estudio de los trastornos adictivos, sean
cuáles sea su naturaleza.
«Esta publicación nace con el objetivo de dar luz y acompañar a los profesionales que tratan estos
trastornos desde la evidencia científica. Ofrecemos no solo una definición necesaria de los conceptos, sino también una muestra de qué tiene evidencia a nivel de prevención, intervención y
tratamiento», ha señalado.