
diariodecadiz.es



Pero además de esto, no hay que olvidar que la Estrategia Nacional sobre Adicciones 2017-2024 ha incorporado como un nuevo campo en todas las líneas de actuación las adicciones sin sustancia o adicciones comportamentales, con especial énfasis en el juego de apuesta (presencial u online) y adicciones a través de las nuevas tecnologías.
El pasado mes de diciembre, el Plan Nacional Sobre Drogas publicó el Informe sobre adicciones comportamentales y otros trastornos adictivos. Esta información, que aportan las comunidades autónomas con los datos de sus servicios, pone de manifiesto que, aunque el dato es de 4.000 personas frente a las 70.000 por adicciones con sustancia, es un volumen importante. De ellas, el 80% iniciaron tratamiento por adicción al juego y apuestas; y un 10% por adicción a los videojuegos. Otras adicciones pueden ser sexo, drogas, compras y/o el uso problemático de internet.
Para combatir estas cifras, además de la necesaria información y prevención, en la provincia de Cádiz existen recursos como los Centro de Tratamiento Ambulatorio de Adicciones. Son los llamados CTA que dependen del Servicio Provincial de Drogodependencias de la Diputación de Cádiz, que funciona desde 1984. Su trabajo se canaliza en cuatro objetivos: prevención, incorporación social, gestión de centros y asistencia, y en una red de 15 Centros CTA adscritos directamente a la Diputación, 2 centros adscritos a distintos Ayuntamientos, más los 2 Equipos de Apoyo a las Instituciones Penitenciarias.
Uno de esos centros es el CTA de Puerto Real, que a lo largo del pasado año 2023 atendió a 459 personas (361 hombres y 68 mujeres), de las que casi 300 (295) seguían con un tratamiento activo al finalizar el año. De todas ellas, 88 fueron nuevas admisiones en 2023. Es decir, fueron atendidos por primera vez con el fin de iniciar un proceso de tratamiento. También se unieron el pasado año 68 personas que ya habían realizado antes uno o más tratamientos y los habían finalizado por alta terapéutica, alta voluntaria o abandono.
Los usuarios que acudieron al centro por problemas relacionados con la cocaína supusieron el 29% de los casos de nuevas admisiones (23% cocaína en polvo y 5% en base). La adicción al alcohol representa el 26,5% de los casos, mientras que el 20,5% fueron adictos al cannabis, hachís y/o resina de cannabis. Algo más del 10% de las personas que precisaron de la ayuda del CTA el pasado 2023 llegaron al centro por una adicción al llamado ‘rebujado’ o ‘revuelto’ (mezcla de heroína y cocaína base). Las adicciones al tabaco, opioides y benzodiacepinas completan el resto de adicciones con sustancias. Además, a estos se suman otras adicciones sin sustancias como pueden ser el juego patológico (5%).
El psicólogo José Ramón Muriel es el director del CTA Puerto Real, y explica que desde que entró en funcionamiento el centro el perfil de usuarios ha cambiado mucho. “Ahora está todo mucho más normalizado y nada tiene que ver con lo que veíamos en los años 80, que fueron los de la epidemia de la heroína. Los pacientes que quedan de esa época, algunos con tratamientos de metadona desde hace años, son los menos. El resto de usuarios son pacientes de alcohol, cannabis, cocaína, que la mayoría tienen dinámicas personales más normalizadas. Muchos tienen sus trabajos y su familia, y no están en una situación de marginalidad como la que había a principios de los 80”, explica
Esa normalización, según explica el psicólogo, ha hecho que disminuya la alarma social. “Antes los pacientes adictos a la heroína y sus problemáticas, como el síndrome de abstinencia, eran más visibles porque se relacionaban con determinados delitos y ahora los pacientes no van atracando farmacias. Pueden tener problemas legales, pero no es lo más frecuente, por lo que se ha diluido un poco la información hasta el punto de que no se tiene presente en el día a día. En los 80, si se hacia una encuesta sobre las preocupaciones de los ciudadanos la droga aparecía entre los primeros puestos y ahora no es así”, afirma
Eso también ha hecho que cambié el perfil general de los pacientes, tanto en franja de edad, que ya no está entre los 20 y 30 años. “Tenemos muchos chicos y chicas jóvenes, adolescentes, y hasta de más de 70. De hecho, los viernes tenemos un grupo que se reúne una vez al mes, de entre 18 y 25 años, que tiene perfiles de adicciones no muy severas (principalmente de cannabis) con los que hacemos terapias”.
El CTA es una puerta de salida. Un recurso que ayuda a las personas con adicciones a encontrar el camino para abandonarlas. Pero para poder transitarlo primero hay que iniciarlo. La derivación al CTA puede llegar por vías muy diversas y no necesariamente es siempre a través de un profesional médico. “Pueden llegar por iniciativa propia, porque un amigo o familiar se lo ha comentado, porque le han dado la información en los Servicios Sociales Comunitarios que detectan algún tipo de problemática tóxica, porque han acudido a Urgencias de Psiquiatría en el Hospital y lo derivan, o por los equipos de Salud Mental que detectan también problemas adictivos. Es decir, no hay una vía única”.
De hecho, según explica el psicólogo, es muy frecuente que “la punta del iceberg” sea otro tipo de problemática, pero lo que está en la base es una adicción que ha provocado un problema social, familiar y/o laboral.